“Historias de…”: Laura

¡Holi!

Continuamos con la sección  “Historias de…”. Hoy Laura, una muy buena amiga nuestra, nos cuenta desde Granada, como ha sido su experiencia y como es a día de hoy.

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Mi experiencia

Para empezar, cabe decir que yo veía que algo raro pasaba, pero no sabía explicar que era diferente en mí. Entre los 10 y los 13 años, mis amigos me llamaban de broma la torti, o la bolli, porque me encantaba picar a las chicas, en plan, haciéndoles cosquillas, dándole abrazos incluso, diciendo que me dieran picos. Me empecé a dar cuenta de que realmente era diferente a los 13 años, cuando tuve mi “primer novio” y no sentía nada por él. Pero todo se confirmó a los 14 cuando empecé a hablar por mensaje en aquel tiempo no había whatsapp– con una chica –que desde el principio me había parecido guapa y llevaba un año y pocos meses conociéndola– que jugaba en un equipo de fútbol contra el que jugaba yo.

Empezamos a hablar y me dijo que a una chica de su equipo le gustaba. Yo empecé a darle vueltas a quien podía ser, porque me daba vergüenza y porque al día siguiente jugaba contra ellas y la tendría que ver y necesitaba saber quién era. Como ella vio que me frustré decidió decírmelo. Y sus palabras fueron estas: “No te comas la cabeza, es cierto que le gustas a una de mi equipo, pero estás hablando con ella, soy yo”. Mi cara fue un poema. Seguimos hablando sin parar por el móvil, al día siguiente nos vimos, y todo iba perfecto. Ella me prometía el cielo y yo cada vez notaba que me gustaba más.

A los dos meses de que me dijera todo eso, me dijo que se había portado mal conmigo, que entendería que yo la odiara después de lo que me iba a contar y que ya no aguantaba más, necesitaba hacerlo. Cuando me llamó y la escuché llorar me temí lo peor, a parte se me partía el alma de verla así. Sus palabras eran como cuchilladas, yo tenía 14 años, ella 17, la consideraba la chica perfecta y de repente…. NADA.

Pero no fue hasta los 16 años cuando mis padres se enteraron. Yo tenía una amiga a la que le contaba todo, y hablábamos cada día, nos desahogábamos la una con la otra. Pero un día su novia llamó a mi casa y le dijo a mi madre que yo me estaba metiendo por medio de ambas. Era mentira, por supuesto. Luego la chica me llamó llorando y pidiéndome disculpas, alegando que hizo eso porque sentía celos de mí. Al día siguiente mi madre me dio la charla. Que si como haces eso, que si como eres así, que si esto que si lo otro. Había mucha tensión. Yo lloraba, ella lloraba, yo gritaba, ella gritaba. Hubo unos días bastante tensos en casa, pero he de reconocer que meses después cuando llevé a la que era mi novia a casa, se portaron muy bien con ella.

A día de hoy, no es que se hable mucho de estos temas, pero si tengo algún problema no dudo en hablarlo con ellos. Asumen que me gusten las chicas, aunque guardan la pequeña esperanza de que consiga un novio que sea guapo, educado y que tenga olivos. Es cierto que hay momentos en los que se pasa mal, ya sea en el instituto o en casa. Pero realmente no debe importar que piensen los demás. La gente del instituto son personas irrelevantes en nuestra vida, y nuestros amigos nos van a aceptar tal como seamos. Por otro lado en casa, puede no gustar mucho la idea, pero somos sus hijos, nuestros padres tan solo quieren nuestra felicidad y tarden más o tarden menos, terminan aceptándolo.

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