“Historias de…”: Laura (Mallorca)

¡Holi!

Otro día más, seguimos con la sección  “Historias de…”.  En esta ocasión, otra Laura, una buena amiga de Patri, nos cuenta desde Mallorca, su bonita historia de amor, su experiencia y su vida a día de hoy.

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Nuestra historia comenzó la madrugada del 1 de Julio. Como es común, conocía a varias lesbianas de Twitter y por las noches hablábamos de cualquier cosa, incluida alguna que otra conversación que iba más allá de ser simples conocidas. Pero esa noche fue diferente. Sin buscar nada, una amiga quiso presentarme a una chica, cosa que nunca me habían propuesto, pero acepté.

La chica parecía tímida y algo presumida, así que por mi parte no pretendí que la conversación fuera muy diferente a la de dos chicas que no se conocen de nada. Pero para mi sorpresa ella sí que quiso, y estuvimos hablando hasta las seis de la madrugada. Hecho que no me hubiese llamado la atención si no fuese por esa frase que sigue rondándome la cabeza… “Mañana nada más despertarte te acordarás de mi”. “Será puta”, pensé al abrir los ojos por la mañana.

Intenté hacerme la dura y no hablarle, esperar a que lo hiciese ella, pero no pude. En cuanto tuve la oportunidad le dije cualquier cosa y tonta de mi, ella ganó la partida con una sonrisa triunfal. Me enganché a esa chica. Dónde está el problema, pensaréis. El problema estaba por partida doble. Esa misma mañana, una servidora ingresaba en un internado de verano–primer problema–del que no podía salir, teniendo como única motivación acabar el estudio a las doce de la noche para poder hablar con esa misteriosa chica, que jamás había visto y que en aquellos momentos pensaba que no vería, puesto que es de Alicante y yo de Mallorca –segundo problema–.

Las conversaciones eran continuas durante el verano. “¡Como odio el mar!”, nos decíamos una y otra vez, pero jamás vimos que la distancia fuese realmente un problema. “¿Por qué no podemos fingir que estamos juntas? ¡Qué le jodan al mar!”. Yo quería –y quiero– estar durante el resto de mi vida con ella. Pero… ¿Es capaz una chica de 14 años de saber si está enamorada? Y si lo está… ¿Tendrá que decidir entre vivir la sensación de amor o vivir la adolescencia?

Opté por amar, y tras nueve meses intensos, con errores –pero sin problemas de pareja– por fin nos vimos. Jamás podré olvidar el momento en el que la vi en el aeropuerto, se la veía tan distinta, tan… cerca. ¡Pero cuanto tardé en encontrarla! Se colocó en la parte más alejada de la salida, así que podréis imaginar lo eterno que se hizo ese pasillo… Pero valió la pena. Por primera vez pude tocarla, pude sentir ese abrazo tan deseado, la olí y… surgió el primer beso.

En el coche, de camino a mi casa tenía una sensación extraña, temía no gustarle tanto como ella me gustó a mí –estúpida chula–, pero ¿y lo bien que sabe disimular lo que siente?. Conforme pasaba el tiempo mis dudas fueron resueltas, y nos dimos cuenta de que sí éramos lo que buscábamos durante tanto tiempo.

Para no quedarnos siempre en casa decidí llevarla a lo alto de El Toro, cerca de un acantilado con unas vistas preciosas y algunos bunquers derribados. Allí nos hicimos nuestra primera foto, justo antes de meternos en un bunquer en el que no se veía nada. Por fin la tenía a mi lado… Después fuimos a un tejado desde donde se ve el mar y el cielo como si fuesen uno, y nos quedamos allí hasta que oscureció.

Después de cenar, fuimos a ver una película romántica a mi habitación, abrazadas y felices. Creía que ese día nunca llegaría.El fin de semana se pasó rápido, pero fue suficiente como para echarlo de menos desde antes de llegar al aeropuerto. Se me hizo tan duro dormir en la misma cama pero sin ella… Pero valió la pena.

A los cinco meses volvió, pero esta vez se quedó durante dos semanas, y tengo que decir que fueron las mejores semanas de mi vida. A día de hoy llevamos más de un año y medio juntas, habiéndonos visto un total de 5 veces. No recomendaría una relación a distancia a nadie, pero sí recomiendo que siempre hagas caso a tu corazón, si te gusta alguien, sigue adelante, si es de tu mismo sexo, arriésgate, y si vive lejos demuéstrale que vale la pena estar juntos incluso cuando hay distancia de por medio.

Que no te de miedo no verle a menudo. Que no te de miedo ser lesbiana, gay, bisexual o transexual, preocúpate por estar con la persona que quieres. Lo único que te debe dar miedo es estar con alguien a quien no quieres.

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