“Historias de…”: Raquel

Estamos más que entusiasmadas con todas vuestras experiencias e historias. Así que un día más, volvemos a publicar una más. No miento al deciros que es la que más me ha emocionado, la que más me ha llegado y a la que más apoyo. En este caso, Raquel, nos cuenta su experiencia en el colectivo LGTB+. No os voy a adelantar nada sobre ella, porque es una historia que es digna de leer y de admirar.

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Miedo

El miedo es muy relativo y existe de muchas maneras. El miedo al ver una película, a la oscuridad, a algún insecto, a perder a alguien, a que te echen del trabajo… Al fin y al cabo cada persona tiene uno. Para mí el más familiar, con el que he vivido durante años es el miedo a ser yo misma, miedo al qué dirán, miedo a no saber cómo sería mi vida…

Tenía 11 años la primera vez que por mi cabeza paso lo de…  ¿y si me gustan las chicas? Ni siquiera  era capaz de decir la palabra lesbiana, creo que ni sabía que era ser homosexual. Como iba yo  a ser eso?!?! Madre mía! Mis padres, mis amigas, mis abuelos… ¿y yo que? Yo quería  tener hijos, quería tener una boda de ensueño. Que va que va! Yo no era eso.

Me lo quite de la cabeza. Hasta llegue a creérmelo. De mi boca no salió nada. Tuve rollos, novietes, fue en ellos donde me escondía de mis sentimientos. Pero reconozco ( y  solo a vosotras ) que siempre he sabido lo que me pasaba. Tenía tanto miedo! 

A los 19 me gusto una de mis mejores amigas. Creí por un momento que me volvería loca. Y qué? Hice algo? No, me quede tal cual, le conté a otra de mis mejores amigas que me gustaba esa chica. Y ya está. El miedo seguía ganando. La situación en mi casa no ayudaba mucho tampoco. Mi padre, podría decir que es un poco homofóbico, no os voy a decir cómo nos llama o nos llamaba, porque bastante es que yo lo sepa. Siempre me han tenido muy vigilada, controlada, horarios, dinero. Y eso que trabajo desde los 18 y me lo he pagado todo yo. Solo quería irme de casa, porque allí con ellos no me veía capaz de dar el paso. Y así pasaron más años, encerrada en mi misma. Olvide a mi amiga, fue… si o si, la olvidaba o la olvidaba no me di más opción.  Estaba tan cansada de aquella situación, y era tan cobarde, que aun a día de hoy no me lo acabo de perdonar.

A los 25  empezó todo. Lo que llevaba unos años callado volvió a sonar alto. Tan alto que ya no pude hacer oído sordos. Me hicieron fija en el trabajo, mi vida estaba cambiando. Conocí a una chica que estaba igual de perdida que yo. Las dos aprovechamos esa situación, nos liamos. Me acababa de liar con una chica, Y ME SENTIA TAN BIEN. No me lo creía.  Me sentía tan feliz que quería gritarlo al mundo entero, no estaba enamorada, no sentía nada por ella, pero sabía lo que quería. Quería eso, quería a una chica en mi vida, y ya nadie me callaría. Mis amigas encantadas, ningún reproche, ningún mal comentario, nada. Pero seguía en mi casa, con mis padres. Adelgace 7 kilos en un mes, me estaba liando con una chica y cada vez que llegaba a casa pensaba que mis padres me olerían, me lo dirían, me echarían de casa… todo! Estuve casi dos años en silencio. Haciendo mi vida a parte de mi familia.

A  los 26 me independice sola, lo que tanto había soñado estaba pasando. Yo seguía en el armario. Escondiendo mi vida, esa que tanto me había costado disfrutar. Hasta que llego ELLA. Poco después de independizarme conocí a mi chica. Apareció de la nada, y ahora lo es todo. Se lo conté a mis hermanas, bueno… bien, me esperaba algo más pero tampoco me hacía falta más, era feliz! Que me importaba lo que pensaban los demás? Mis padres, cada vez que pensaba en decírselo me temblaban las piernas. Pero tenía que decirlo. Ella estaba en mi casa, casi vivía allí. Mi madre me pregunto qué haría en verano, era el momento, le dije que estaba con alguien y que era una chica. La frase, ¿ te has hecho tortillera? Quedará  grabada en mi cabeza toda la vida. Mierda! Mierda! Porque se lo he dicho?? Con lo feliz que era yo sin decir nada. Un poco de drama, pero luego fue como si no pasara nada. Y mi padre el homofóbico? Pues  la verdad es que no fui capaz de decírselo yo, se lo conto mi madre. Y hasta el día de hoy no me ha dicho nada de ese tema, literalmente nada. Ni bueno, ni malo, ni más alto, ni más bajo. Me habla como si no supiese nada, como si no pasara nada. No sé si eso es bueno o malo. El día que aparecí en casa con mi chica, todo normal , como si fuese otra más de la familia. Sigo siendo su hija mediana. Tengo 28 años, trabajo, vivo sola , soy lesbiana y estoy enamorada. Esta es mi vida, que en unos meses compartiré con mi pareja, y  por fin he sido lo suficientemente valiente para ser feliz.

 Lo único de lo que me puedo quejar es de ser tan tonta como para tardar casi 15 años en ser feliz solo por el miedo.  Solo quiero que entiendas, tu que me estás leyendo, tu que tienes miedo de salir del armario, tu que tienes dudas, tu que no sabes cómo será tu vida. Solo hazlo!

Sé feliz, grita a los cuatro vientos quien eres y lo que quieres. No pierdas tiempo de tu vida, que solo tienes una, haz lo que sientas, y no te preocupes por el que dirán. Te quieren y eso será siempre lo más importante.

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