“Historias de…”: Natalia y Marina

Sin duda, nos encantan vuestras historias, pero esta en especial. Natalia, una joven malagueña, contactó con nosotras hace unos días porque quería darle una sorpresa a su chica Marina, y ver publicada su historia en nuestra sección. ¡No sabéis qué ilusión nos ha hecho eso! Esperamos que os encante tanto, tanto como a nosotras 🙂

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No olvidéis que podéis mandarnos vuestra propia historia personal o de amor, o incluso, cualquier cosa que quieras contarnos a nuestro mail: deaquialpans@gmail.com


Cuando estás mas hundido de lo que quieres creer, realmente no ves más allá de tu círculo; tus amigos, tus problemas, tus pequeños momentos de liberación. Pero no intentas ser feliz. Cuando estás realmente hundido asumes que tu vida es gris, y dejas de intentar cambiarlo. Y a veces, solo algunas veces aparece alguien que casi sin darte cuenta aporta luz a tu demacrada y apática existencia. A veces se produce un cambio. A veces, hasta se encuentra el amor verdadero.
Cuando alguien dice que nos va a contar una historia, nuestra mente asume que esa historia tiene principio y final. Una historia acaba cerrando, ¿no? Es como un libro, que llega a su fin y pasas a otro. Por eso, a esto no lo llamaré historia; será un cuento. Porque los cuentos siempre traen la esperanza de lo infinito.

Ya la conocía. Había estado en algunas de mis clases el año anterior, pero para mí no era más que una persona más dentro de la muchedumbre. Más llamativa que las demás, pero no lo suficiente como para conmocionar el bloque he mármol que mis emociones eran en aquel momento. Ese maldito 2013 fue el peor año de mi vida. Llegó el verano, y con él la promesa de un gran cambio: amigos, mucha fiesta, sol y playa; un paraíso terrenal. Para todos, excepto para mí. El sexo dejó de tener sentido y cualquier conato de romance quedaba inmediatamente frustrado. No quería sentir por nadie, y mi cuerpo me obedecía. Pero entonces llegó segundo de bachillerato.

Aquel primer día, cuando vi que estábamos en la misma clase ni siquiera me inmuté. Algo más tarde fue como: Ah, pero si es ella. Todo siguió su curso, mi corazón seguía cerrado a cal y canto y mi cuerpo iba por libre, desenfrenado. Hasta ese día.
Me sentaba sola en la clase, es una de esas cosas que siempre me ha gustado. Pero aquel día fue diferente, porque ella se dio la vuelta y me dijo: Ven, ponte a mi lado. No me pilló de nuevas, las miradas entre ambas eran más que evidentes, y el morbo que desprendía cada poro de su piel me incitaba a hacer muchas más cosas que sentarme a su lado. El tonteo surgió casi de inmediato. En dos semanas nos sentábamos juntas en todas las clases y al mes estábamos metiéndonos mano por debajo de las mesas. Pero no nos habiamos besado. ¿Por qué? Porque tenía novio.

Evidentemente el beso acabó llegando, fue el día siguiente de su cumpleaños, y a partir de aquel momento no pudimos parar. Cinco meses. Cinco meses a escondidas, dándonos amor en cada esquina, disfrutando todos los placeres existentes, llorando y discutiendo, pero sobre todo, cinco meses enamorándonos.

Llegó aquel viaje que cambió nuestras vidas. Nunca piensas que una excursión de dos días con el instituto vaya a ser tan decisiva. Pero lo fue. En el camino de ida ibamos con la promesa de portarnos bien y respetar a su novio; en el camino de vuelta íbamos de la mano. Ya no había novio, solo estábamos ella y yo. No creo que sea necesario explicar los detalles, creo que podréis imaginarlos. Habitación 121.

Después de aquello vivimos las semanas más felices de nuestras vidas.; no teníamos que escondernos de (casi) nadie, y cuando al fin lo hicimos oficialmente público, fue como una liberación. El fin de los problemas. O eso pensaba.

Se desataron otros muchos conflictos después de la revelación, pero mirándolo de lejos, qué más da que discutamos, que haya problemas, que no podamos estar todo lo juntas que quisiéramos. Nos amamos, y eso es lo que realmente importa. Que a pesar de todo lo que hemos pasado, seguimos juntas, seguimos siendo presas de la magia que se crea a nuestro alrededor cada vez que nuestras manos se rozan. Seguimos siendo una. Ahora y siempre. Me llamo Natalia y tengo 18 años, y por muy surrealista que pueda parecer, estoy con la persona que sé que me acompañará durante el resto de mi vida. Te quiero, Marina.

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5 comentarios en ““Historias de…”: Natalia y Marina

    • No, claro que no estaba bien, a nosotras tampoco nos lo parecía… Pero era inevitable, ¿todos cometemos errores no? Nosotras simplemente dimos una oportunidad al error, y aquí nos tienes, mucho tiempo después y más felices que nunca.

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      • A ver todos cometemos errores pero no un error que se alarga cinco meses. No sé cual de las dos tenia novio pero es una falta de respeto jugar a dos bandas, y que me digas “aqui nos tenéis, más felices que nunca” solo me da que imaginar que pensabais en vuestra propia felicidad y no en el daño que podiais provocar en el tercero. Teniais la oportunidad de hacer las cosas bien o mal, personalmente creo que no es una historia de la que ir sintiendose orgullosas, y lo dice alguien que una vez fue ese tercero.

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        • No es orgullo, es felicidad. No se puede ser tan genérico, las consecuencias de cada relación vienen con cada pareja, cada una es diferente, no puedes juzgar una historia de mala ni hiriente si no conoces todas las perspectivas.

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        • Hola, Sara. Soy Alba, una de las admin del blog. La finalidad de las historias de esta sección es visibilizar a los jóvenes del colectivo LGBT y mandar mensajes positivos a aquellos que siguen en el armario. Nunca jamás hemos criticado o cuestionado ninguna de las historias que nuestros lectores nos han enviado, porque creo que nosotras no somos nadie para hacerlo. Somos un espacio libre de discriminación y lleno de libertad y positivismo, y no nos gusta romper esa linea.

          Sabemos que, como dices, has sido una ‘tercera persona’, pero creemos que esta fuera de lugar atacar mediante un comentario a dos chicas que, su único objetivo, por mucho que la situación no sea la más idónea, era y es ser felices.

          Te pedimos disculpas si en algún momento te ha ofendido alguna de nuestras palabras, pero no vemos oportunos estos comentarios. Las personas no somos perfectas ni las relaciones y sus situaciones tampoco. Hay que ser positivo y seguir luchando!

          Un saludo 🙂

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