“Historias De…”: Jesús

Hoy en la sección más participativa del blog, Jesús, un chico valiente, nos cuenta cómo se aceptó a sí mismo como bisexual. No olvidéis que podéis mandarnos vuestra propia historia personal o de amor, o incluso, cualquier cosa que quieras contarnos a nuestro mail: deaquialpans@gmail.com

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Mi historia no es una historia de amor, sino de autodescubrimiento, de como pasé de ser un chaval de 12 años que decía “No quiero aprender francés, por que es el país donde más maricones hay” a ser un hombre de 30 años que se acepta a sí mismo rechazando y cambiando muchos errores en mi planteamiento de la vida.

Mi historia empieza en los primeros años de pubertad. Hasta entonces había soñado con mi posible futura esposa (Tatiana en aquel momento), y un futuro como famosísimo jugador de baloncesto. ¡Qué inocente! Por aquel entonces en mi inocencia y desconocimiento pensaba en la homosexualidad como algo malísimo, incluso utilizaba la homofobia como excusa para no estudiar francés. Todavía por aquel entonces no me había planteado mi sexualidad más allá de los patrones sociales ni los había cuestionado.

Años después con la llegada de la tarifa ondulada y un ordenador sin control, empecé el consume de material erótico. Ciertamente nunca busqué pornografía que no fuera heterosexual, hasta que un día apareció él: un chico de tez morena, poco vello y unos preciosos ojos verdes. Sólo era una foto pero esa foto me tenía de cabeza. No me llamaba la atención sus pectorales. Sus piernas tenían una cicatriz que tardé mucho en fijarme, no había llegado a esa parte de la foto, sus ojos me tenían encadenado. No llegué ni a plantearme los roles de activo o pasivo, simplemente quería ser el rol complementario de aquel modelo y usara la imagen que usara de él, siempre me imaginaba a mi mismo como el complementario.

Y ahí estaba yo, con 16 años y la duda existencial de porque me gustaba un hombre. ¡¡¡UN HOMBRE!!! No era que viese debilidad en la homosexualidad, cabía la posibilidad de que yo lo fuese y era aguerrido. Sino que pensaba que eso no era parte de mi. Entonces una noche tuve un sueño erótico con Jesús Vázquez y Paula Vázquez (que se jodan, que soy más alto que los dos – pensamiento de aquel entonces-), esa misma mañana al despertarme fue cuando me definí como bisexual estando todavía tumbado en la cama, aunque todavía tardaría unos años en reconocerlo a los demás. No era gay, puesto que todavía me gustaban las mujeres incluso había tenido alguna novia y la tendría posteriormente. No era hetero, pensaba en un trío con Goku y Vegeta, obviamente eso muy hetero no es, por lo cual yo tenía que ser algo más amplio y aquel sueño lo definía con precision.

Pasaron los años y la verdad es que no me atreví a probar a estar con un hombre. Quería pero nunca hacía por ello. Ya alguna vez me había movido por los chats gays del IRC pero siempre que hablaba con alguien acababa en conato de ligar. Años después ya independizado con mi hermano un día tras una larga depresión lo decidí: Voy a probar el sexo con un hombre (todavía seguía siendo un iluso). Y gracioso fue mis primer intento, estaba claro que el gaydar no lo tenía operativo, porque intenté entrarle a un hetero. Pobre hombre el susto que se llevó, 30 cm más bajo que yo y encima para hacerme el interesante puse voz ronca. Como un resorte se escondió detrás de mi hermano.

Pero no tardé mucho y un mes después llegaban las fiestas de Chueca y sabía que si aquel chiquitín se escondía de mi, en el orgullo iba a estar lleno de chiquitines y grandullones con ganas de pegarle un bocado a este chico malagueño.

Y así fue, gracias mediante a mi hermano. Estando en la discoteca salimos a fumar y justo a nuestra vera pasó un chico de 22 años al que no le dejaban entrar en la discoteca. De primeras le hacía ojos a mi hermano pero que le redirigió a mi.  Fue gracioso porque los nervios me podian. Sabía que tenía la actitud, el cuerpo y las ganas… pero ¿cómo lo hacía? Si sabes bailar es fácil ligar con una mujer, pero ¿cómo se hacía con hombres? Después de bailar un poco, visto que él no se lanzaba tenía que hacerlo yo. Y así fue, en la pista de baile le agarré el culo y le planté un beso en los morros. ¿Y sabéis qué? Era lo mismo. Era excitante, era morboso al igual que con una mujer. No había diferencias, solo era una persona que desnudaba sus labios para mi como otras personas lo habían hecho antes y era lo mismo. Ángel se añadía a una lista en la que Tatiana, Lorena, Reme, Merche, Verónica y otras me habían besado, me había gustado y excitado.

Ahora llegaba lo serio, no podía ir por ahí besando tíos y no decirselo a mi familia, no aceptan los secretos y guardarlos lo tienen como algo muy feo. Así que una tarde en una terracita estabamos mi hermano mi padre y yo así que mi hermano presionó para que le contara a mi padre sobre mi bisexualidad. Sabía que no iba a tomárselo a mal, incluso sabía la respuesta que me dio. Pero aún así daba mal rollo.  Para quien critica la salida del armario de Jodie Foster, debo decir que no es una situación fácil en el momento. Antes y después sí, pero justo medio segundo después de haberte lanzado es el momento más duro.

Mi salida fue:
– Papá, ¿tú sabes que soy bisexual?
– No
– Pues ya lo sabes
(ea, si a Jodie todos le criticaron por no decir las palabras lesbiana u homosexual, yo con mis cojonazos le quería hacer ver que él ya lo sabía y que no se acordaba)

Como había previsto mi padre lo aceptó en el instante diciendo: Eso está muy bien. Haz lo que te salga de las narices. Yo personalmente lo que veo mal son cosas como la pedofilia o necrofilia. Pero dos, tres o cuatro personas adultas, sean del sexo que sea deciden hacer sea lo que sea, son cosas de esas personas implicadas, los demás no pueden verlo mal. (Aquí añado la nota de que no lo comparó con la pedofilia, sino que hacía referencia a ella como algo malo en contraposición a la bisexualidad que era algo natural)

Desde entonces ya lo iba reconociendo abiértamente: En mi trabajo (que tuvieron cachondeo, pero sano), entre mis amigos (que esos no han tenido cachondeito y no sé casi si es peor…) y por supuesto en las siguientes parejas que tuve. Y dirás: ¿Pero ha sido todo de color de rosa? No, yo diría que azul pastel, que me gusta más. Pero por suerte para mi, casi sí. La bifobia que he podido sentir hacia mi son casos puntuales como una ex que intentaba volver conmigo y no terminó de entenderlo o un hombre gay que me entró pero no le seguí el rollo y me llamó hetero.

Decir que gran parte de esta historia como habéis visto no hubiese sido así, si no fuese por mi hermano que me echó no del armario, sino de la esquina de dentro del cajón de los calcetines (Malaje!!! Que estaba muy bien acoplado encima de calcetín desparejado).
Y por eso no me queda otra que darle las gracias y dedicarle estos parrafos tan cansinos por mi parte.

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