“Historias De…”: Sonia

Una vez más, os traemos otra historia de visibilidad y amor, en este caso, de mucho amor. Sonia, una de nuestras lectoras más fieles, nos cuenta como se dio cuenta de que estaba enamorada de quien es hoy su compañera de vida. Esperamos que os guste tanto como a nosotrxs.

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No olvidéis que podéis mandarnos vuestra propia historia personal o de amor, o incluso, cualquier cosa que quieras contarnos a nuestro mail: deaquialpans@gmail.comA veces crees que estas viviendo la vida que te corresponde, la que el Universo ha elegido para tí.  Cuando eres una persona agradecida con los dones que la vida te da, no le das más vueltas a las cosas.  Es el destino, piensas.. y aceptas lo que te viene con una sonrisa. 

Para los que no me conoceis, así soy yo, Sonia, a mis “casicuarenta”, y desde que tengo uso de razón.  Viví quince años de mi vida con una maravillosa persona a la que adoro y quiero con toda mi alma, con la que tuve dos preciosas hijas a las que amo.  Yo pensaba que él era la persona que tenía que acompañarme en mi camino de la vida, que yo era la persona que le cuidaría y le daría mi amor por siempre… Pero algo fallaba en nuestra relación. Era mi compañero de vida, pero faltaba por mi parte algo muy importante, básico en una pareja, la pasión. Seguíamos así nuestro camino, queriéndonos mucho, pero con carencias por ambas partes en ese tema. Muy buena convivencia, casi perfecta diría yo.  Tuvimos a nuestra primera hija, muy querida por ambos.  Ella llenó  mi vida, dejé de trabajar para dedicarme a ella.  Dos años de excedencia con mi pequeña, disfrutando de su infinito amor, y volví al trabajo…
No sabía, ni siquiera intuía, que aquella vuelta iba a remover mi interior y toda mi vida.  Fue el primer día, nada más llegar. Subí al “office” a la hora del almuerzo, a saludar a mis compañeros, entré y sólo la ví a ella…  Fue como si un foco de luz la iluminara y todo lo demás quedara en penumbra.  No la conocía, ella empezó a trabajar allí durante mi ausencia de madre.  Algo me hizo “click” dentro… mi pequeño mundo empezaba a cambiar….
Ella me encantaba…. su perfume, sus ojos, su boca….su conversación, su timidez conmigo…. En una conversación pronto me enteré que tenía pareja, vivía con una chica hacía ya tiempo.  Pero ninguna pareja pudo frenar lo que empezaba a arder en nuestro interior.  Era mutuo, aunque entonces ninguna de los dos lo sabía, pero ambas cambiábamos turnos para coincidir trabajando.  Era maravilloso subir al ascensor y oler su perfume…  Las mejores horas de mi día pasaron a ser las del trabajo, porque me la cruzaba por los pasillos, hacía lo posible para que nos uniera un ligero roce, una sonrisa, miradas….Fue precioso, de verdad.  Precioso… pero en mi interior se libraba una batalla muy grande.  Seguimos con nuestra relación de amistad y nada más, sabiendo ambas que nos amábamos.  Y mi pareja era consciente de ello, me conocía muy bien, y sabía que algo me pasaba, que algo estaba naciendo dentro de mí.  Pero seguimos cada una con nuestras vidas, y llevando ese fuego dentro por apagar….  
Me quedé embarazada de mi segunda hija.  Ella se alegró infinito.  A los cuatro meses de embarazo me dieron la baja y no volví a trabajar.  Yo iba de vez en cuando a ver a mis compañeros, a verla a ella.  Pensaba que quizá si me distanciaba, aquel fuego bajaría de intensidad, pero que va…. no hacía sino crecer y crecer.  Cada una seguíamos con nuestra vida con nuestras parejas respectivas.  Poco antes de dar a luz, se organizó una barbacoa al aire libre con los compañeros.  Yo fui con mi pareja.  Él me decía que tenía muchas ganas de conocerla, yo le hablaba mucho de ella, y él se dió cuenta de lo que había.  Así que allí llegamos, y se conocieron, y se encantaron. Él se dió cuenta de que ella estaba enamorada de mí, ahí no me dijo nada, pero me lo confesó más adelante.  
Empezó a nacer una relación entre ellos poco a poco…. Nació nuestra segunda hija, y ella empezó a formar parte de nuestra familia, hacíamos juntos muchas cosas… Y pasó que él también se enamoró de ella (o eso pensaba). Tenían un feeling impresionante, tan parecido en tantas cosas!!  Empezamos a formar una familia distinta…pero aquello no podía funcionar. Porque habían muchas carencias por las tres partes. Ella lo dejó con su pareja, y pasaba tanto tiempo con nosotros, con las niñas, a las que adoraba, que se vino a vivir a casa.  él era felíz, porque cada una le aportábamos una cosa distinta, y entre las dos, estaba completo. Pero nosotras nos amábamos y teníamos encuentros en secreto…y era muy duro escondernos y nos hacía sentirnos mal por él…  
Hasta que se desencadenó todo el dolor posible… fue horroroso.  Muchas carencias, mentiras  para vivir nuestro amor…queriéndolo a él infinito, pero no le podíamos dar lo que él necesitaba. Tristeza infinita… Ella se marchó de casa con el alma rota, con el corazón en la boca…no quería separarse de mí, de las niñas a las que adoraba. Era mutuo, era de la familia….  Enero….me rompí en mil pedazos, me quería morir…sabía que en casa nada podría mejorar. Me debatía entre el amor a ella y el cariño infinito y agradecimiento a mi pareja de tantos años. Mis hijas….ellas eran lo primero….
Fueron tres meses separada de ella…los peores de mi vida, hasta que ninguno pudimos más. Buscamos una terapeuta emocional que nos ayudó mucho.  Teníamos claro que lo primero era el bienestar de nuestras hijas, y lo queríamos hacer bien para que ellas no lo pasaran mal.  Así que la separación de mi pareja fue muy lenta y paulatina, ellas nos marcaban el ritmo, pero conseguimos que con mucho esfuerzo, todo saliera bien. Nosotras alquilamos un piso, muy cerquita, a unos pocos metros de él, para que no cambiaran nada sus rutinas.  Lo pintamos entre los tres….nos queremos tanto!!.  Siempre juntos, otra vez, apoyándolo en todo. Animándolo, estando con él.  Se dio cuenta de que no era amor lo que sentía por ella, si cariño y admiración enorme a su persona, al igual  que ya no me amaba a mí.  Y poco a poco, con ayuda externa, cada uno fue ocupando su lugar correcto en este puzzle, donde la base siempre ha sido el respeto hacia los otros dos y el amor infinito a ambos.
De esto han pasado ya cuatro años.  Cuatro años de vida en común con ella.  Somos todos una famila. Él tiene su pareja también, que aceptó nuestra relación tan estrecha.  Aquí no hay regímenes de visitas, ni pensiones que pasar. Aquí hay cariño infinito, nos vemos casi a diario todos, nos ayudamos siempre, compartimos comidas, cenas y confidencias.  Sé que no es lo habitual, pero la gente que nos conoce, nos felicita por tener lo que tenemos, por nuestras hijas, porque no han sufrido como otros niños en separaciones. Porque lo importante eran las pequeñas, y en base a ello, hemos actuado los tres, las mamás y el papá.  La terapeuta nos felicitaba, decía que no había conocido personas tan generosas y que deberíamos dar las terapias de las separaciones nosotros, jeje. 
He resumido mucho y omitido muchos detalles… pero fueron años, en los que hubo momentos maravillosos de los tres juntos, pero también momentos de dolor infinito y querer morirnos de pena. El universo nos ayudó a encontrar nuestro lugar y ahí estamos, en la pelea de la vida. Felices cada uno en nuestro camino. Nuestras pequeñas nos aman a los tres, nosotras aumentamos la familia y tuvimos a nuestra tercera princesa, con nueve meses de vida, que nos alegra la vida a todos. Somos una gran familia, y me siento orgullosa de cada uno de nosotros, de los mayores, de las niñas… de mis padres, mis hermanos…
Cuando las cosas se hacen desde el amor, no pueden salir mal.  Esa frase siempre ha sido la más importante en mi vida.  Vivir y dejar vivir.  Respetar y enseñarles a nuestros hijos, que todos somos iguales, que no importa a quien ames, su sexo, de donde sea, ni a donde vaya.  Lo importante es el respeto hacia los demás.  Ellas lo viven todo con una naturalidad que sorprende, a cada paso te dan una lección.  
Doy gracias a la vida cada día, por todo lo que tengo.  Siempre supe que me gustaban las mujeres, pero nadie me explicó nada de pequeña.  En aquellos años no se hablaba de la homosexualidad ni en casa, ni en ninguna parte. Tú sabías que eras distinta…. pero seguías la corriente, como cada cual.  Ibas viviendo tu vida, porque así la creías, tuya.  Soy una persona infinitamente positiva, y saco siempre lo positivo de cualquier situación.  Yo me sentía “felíz” con mi vida, o eso creía, porque era lo que yo conocía, hasta que ella irrumpió como un tímido huracán y me revolucionó por dentro.  
Creo en el destino, y pienso que cada uno vivimos lo que tenemos que vivir, para aprender de ello.  Todo es una enseñanza.  Yo tenía que vivir esos 15 años anteriores, para poder conocer al amor de mi vida, a la luz de mi vida, a quien me hace sonreír todo el tiempo, y reír a carcajadas.  Con quien querría parar el reloj y vivir cien mil vidas más…  Y sé, que en cada vida, mi alma buscará la suya, y la reconocerá en cada cuerpo. Ella es mi destino  🙂

Gracias a todxs por leer mi historia.  Gracias chicxs del Pans.  Salud y mucho amor para todxs.

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