Historias de: Marc y Ric

Hace unos días, un buen amigo nos contactó para enviarnos sus historia. Hacía tiempo que no leíamos algo tan bonito como lo que Marc nos envia. Esperamos que os guste tanto como a nosotrxs y que el amor triunfe. Os dejamos con una nueva historia.

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El principio es siempre la parte más complicada de las cosas, y, ahora mismo, no sé cómo empezar. Tal vez por mi nombre y por cómo empezó todo. Cómo el destino nos sorprende y cómo las casualidades, las serendipias, existen.

Me llamo Marc y mi novio Ric.

Hace un año me trasladé de Cáceres a Sevilla para estudiar. Puede sonar guay, irse a vivir solo, lejos de tus padres, etc, etc, etc. Pues para mí no lo fue. Intentaba disimular mi malestar por fuera, pero cada noche para mí era una tortura. No me acostumbraba a la ciudad, a que mis amigos estuvieran fuera y a no ver a mi madre cada día. Los meses siguientes fueron una tortura. Volví en Navidad y tal vez fuera porque echaba de menos estar atado a Cáceres o porque echaba de menos que alguien me abrazara, pero volví a liarme con mi ex. Me debatí si recobrar lo que habíamos perdido o no, pero, cuando ya tomé una decisión, empezó a salir con otro chico.

Ya era febrero y aún no había encontrado mi lugar en Sevilla. Mi mente se distraía con Pokémon (sí, sigo jugando y, además me encanta) y con la obra de teatro que preparaba en mi facultad. Estas dos cosas iban a ser vitales a la hora de conocer a Ric, solo que yo no lo sabía y seguía en mi pozo, hundiéndome yo solo.

El 12 de marzo estrené la obra en mi universidad. El destino quiso que uno de los institutos que fue a vernos fuera el de la mejor amiga de Ric y ahí me conoció. Después de ese momento Ric sabía de mi existencia, pero yo no de la suya.

Un mes después, el 11 de abril, iba con mi compañero de piso y varios amigos más en tren a Jerez. íbamos a un salón manga, el primero al que iba, y como no, lo hice por la puerta grande: Con un cosplay de Eevee. En ese salón, mientras esperaba en una inmensa cola para recoger mi comida, había un chico con Cosplay de entrenador pokémon  e intercambiamos un par de palabras pero nada más (no, no era Ric). Luego me tiré lo que nos quedaba en el salón buscándole pero no le encontré. Mientras esperábamos al tren de regreso, en la estación estaba Ric, solo que yo no le vi, pero él a mí sí. Lástima que el tren ya hubiera llegado y yo saliera corriendo para ir a mi sitio. Lástima.

Pero como os he dicho, las serendipias existen y esa noche al llegar a casa, aún sin haberme olvidado del entrenador pokemon, le busqué por Twitter e Instagram usando los hastags del salon. No le encontré. Pero al buscar vi a Ric, no sabía su nombre, pero vi su foto en Twitter y le seguí, no sé por qué, simplemente me gustó lo que había en su Twitter. A la mañana siguiente, le seguí en Instagram (sin saber que era él) y a las pocas horas me llegó un comentario a una foto. Era un simple “<3” pero era de él.

De ese “<3” nació una conversación por comentarios en la foto. De ahí fueron los directos y de los directos a WhatsApp. Y eso en menos de 2 días. Nunca había conectado tanto con alguien tan solo hablando. Nuestras conversaciones eran testamentos escritos. El sábado 18 ya quedamos para ir a ver el museo de Sevilla, bajo la excusa de que él tenía que hacer un trabajo de clase. Mentira. ¿Qué os puedo decir de ese día? Solo que fui lo más yo que pude ser y parece ser que le encantó. Y a mí aún más. Por primera vez en hacía mucho tiempo era feliz.  Antes de que acabara el día, me cogió de la mano, cosa que me pareció muy rara, pero me gustó y yo no lo rechacé, sino que apreté con más ganas aún. Al día siguiente volvimos a quedar y fue cuando nos besamos por primera vez. Ambos tenemos la foto que precedió al beso y en nuestra memoria el beso que siguió a la foto. Aún no había acabado el domingo y ya queríamos volver a vernos.

En una semana nos vimos prácticamente todos los días y cuando no estábamos juntos, hablábamos. Había encontrado algo por lo que estar en Sevilla merecía la pena, por lo que haber estado tanto tiempo mal merecía estar bien, había salido del pozo, hasta que la realidad me volvió a azotar.

Después de un fin de semana bastante friki, de ir a un salon manga ambos con Cosplays, yo fiel a mi Eevee y Ric de Vaporeon (una de sus muchas evoluciones), de provocar furor en el salón, de que fuéramos un éxito y de que se nos conozca por ser los Eevves de la Supercon de Sevilla, me di cuenta de algo. Nuestro tiempo juntos estaba, prácticamente, contado. En julio volvía a Cáceres y, peor aún, en septiembre me iba a Londres de Erasmus y él a Atenas.

Nunca he sido partícipe de las relaciones a distancia, se sufre demasiado. Pero no sé por qué, bueno en realidad, sí lo sé, pero no os lo voy a decir ahora, decidí continuar. Merece la pena cuando algo te gusta tanto.

Volví a Cáceres el 5 de julio, en mi cumpleaños. Fue el mejor y el peor, en ambos sentidos. El mejor porque compartí parte con Ric y el peor porque a las 12 de la mañana estaba montado en el coche camino de mi casa, aguantándome las lágrimas. No sabía cuándo volvería a verle y eso me mataba.

Con todo el aplomo que pude sacar en un momento, les pregunté a mis padres si podía venir a pasar una semana a casa y accedieron, sin preguntar, sin dudar. y así fue cómo a finales de julio y principios de agosto pasamos una semana juntos en Cáceres, con la seguridad de que en agosto iría yo a Sevilla.

Llegó agosto y mi viaje a Sevilla. Esa semana fue la peor de todas. Cada día que pasaba era una bendición y, al mismo tiempo, una maldición. Cuando me fuera mis días en España estaban contados, igual que los suyos. No quería que llegara el día, pero llegó. El 30 de agosto a las 20:00 le di el último beso y las 20:15 fue la última vez que le vi en persona.

Ahora yo estoy en Londres y él en Atenas, seguimos juntos, básicamente porque no quiero separarme de él. Nuestro Erasmus dura solo 5 meses, volveríamos a vernos en febrero, pero es demasiado tiempo y tenemos la certeza de que un viaje a Londres y otro a Atenas caen, al igual que si el destino quiere, pasar las Navidades juntos en alguna de estas dos ciudades.

Después de haber escrito esto es cuando me doy cuenta de que yo mismo tengo las respuestas que buscaba. No me está siendo fácil el cambio de Londres, la ciudad de mis sueños se está convirtiendo en mi pesadilla pero tengo la esperanza de que todo cambiará, haré que cambie.

Me despido ya, no sin antes agradecer a Patri y Guillem por todo lo que hacen, a vosotrxs por leerme y a Ric por haber estado ahí todo este tiempo y por animarme desde lejos. Estás más cerca de lo que crees. Te quiero.

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