Hablamos con Mafía Rosa: “Falta una legislación nacional expresa contra los delitos de odio LGTBfóbicos”

IMG_20151130_173036Por todxs es sabido que las RRSS son un gran instrumento de visibilidad y activismo, y estos medio, en este caso Twitter, ha sido y es imprescindible para poder aunar fuerzas y activismo con grandes personas. En esta caso os estamos hablando de Mafía Rosa, el Twitter de dos activistas gallegos, muy majos, que como bien dicen en su biografía llevan los Derechos  por bandera, al igual que el 

1. ¿Cómo nace la idea la idea de «Mafia Rosa» y cuál es la finalidad del proyecto?

Todo empezó cuando en España se comenzó a discutir la aprobación del matrimonio igualitario. Durante todo ese proceso, y después, cobraron mucha presencia mediática las voces homófobas; era la época «dorada» de lo que entonces se empezó a conocer como caverna mediática. En la red surgieron grupos beligerantemente homófobos como HazteOír, que ejercían una por entonces novedosa manera de presión y envenenamiento social. La homofobia estaba cobrando una beligerancia y presencia mediática como pocas veces se había visto. Ante esto, nos llenó el hartazgo de leer los mismos repetetitivos comentarios y consignas homofóbicas, las mismas mentiras, las mismas barbaridades por doquier, que no cesábamos de rebatir una y otra vez.

Ante esto, empezamos a gestar un blog, la verdadera madre de la actual MafiaRosa, en el cual estuvimos unos años rebatiendo ese dañino discurso cavernario. Nuestro propio nombre no es más que uno de los mantras que la homofobia mediática más utilizaba por entonces, la mafia rosa, uno de los tantos epítetos con el que motejaban a toda persona que luchase (y más aún organizadamente) contra la homofobia y por la igualdad real de las personas LGTB.

Al mismo tiempo estuvimos experimentando y «dando tumbos» por distintas RRSS (el canal de Facebook, aunque tiene muchos menos seguidores, sigue abierto porque tiene su utilidad y su público fiel …) y donde estamos más cómodos, con mucha diferencia, es en Twitter, y eso que al principio no queríamos. Pero con la generalización del uso de twitter, con todo el potencial que brindaba, decidimos pasarnos a él. Nos ofrecía más dinamismo e interactividad, más inmediatez, y sobre todo, se revelaba como un excelente altavoz y un magnífico ágora de encuentro con otras personas con las mismas luchas que las nuestras. Twitter es hoy nuestra casa. En realidad nos costó cogerle el ritmo a la cuenta, pero finalmente la experiencia y la acogida han sido maravillosas.

Al principio el grueso del contenido eran RT de noticias y un cierto debate en torno a ellas, con el tiempo fuimos incorporando contenido propio (mapas, por ejemplo) y secciones como “carteles que han hecho historia”, “pioneros”, o incluso otros más «frívolos» como “barbitas que son amor”…, necesarios a la hora de crear un mayor engagement o no correr el riesgo de ser una cuenta impersonal o “aburrida”.

2. La visibilidad es importante, y más en las RRSS, dado que son el medio de comunicación más usado hoy en día. ¿Creéis que la sociedad está más concienciada sobre la LGTBfobia gracias a las redes sociales?

Las RRSS son un mecanismo fantástico y a nosotros nos encanta, creo que se nos nota. Aprendemos mucho y nos lo pasamos muy bien la mayoría de las veces, además que nos permite a todos tener nuestro propio canal para transmitir nuestra visión y dar nuestro mensaje.

Algo muy importante es que la visibilidad que los mensajes tenían antes en círculos muy restringidos es hoy global y transideológica: nuestro mensaje tiene la capacidad de llegar a muchas miles de personas globalmente. Por poner un ejemplo, un facha militante en la homofobia o un ama de casa ultracatólica, hace poco no leían nada que no fuese lo ideológicamente cercano a ellos. Hoy basta que alguno diga una sandez en twitter para que les llegue la opinión crítica (nunca antes leída por ellos) de una masa de usuarios que muy a menudo les dejan en evidencia.

A nosotros nos gusta que nuestro mensaje pueda llegar a gente que nunca lo esperaba recibir, como a esas personas que por sus ideas, por su actitud… son muy poco receptivas. Aunque sabemos perfectamente que no van a cambiar de forma de pensar de un día para otro, creemos en la importancia del goteo de información. Nos basta con que al menos lleguen a ver otro punto de vista, y que tal vez reflexionen sobre él, todo poco a poco. Igualmente las RRSS valen para “acabar de convencer” a personas LGTB asumidas pero que arrastran un poso de endohomofobia, o con otras personas o grupos LGTB de los que se puede aprender muchísimo del tema que nos ocupa. Y nosotros hemos aprendido tanto o más en Twitter que en el resto de nuestra vida. El principal problema de los usuarios de RRSS radica en que a veces somos muy endogámicos. Hablamos para nosotros y los que nos son muy afines, usamos unos códigos de comunicación propios, etc.  Hay una segmentación de temas brutal y, lo que es peor, una falta de paciencia que hace que muchos bloqueen muy rápidamente a otros usuarios en cuanto leen algo que no les gusta o con lo que no están de acuerdo. También ocurre que los que estamos conectados de forma más o menos permanente pensamos que es lo habitual, pero en realidad es todo lo contrario. Somos una parte muy pequeña de la población, por muchos seguidores y lectores que puedas tener.

3. Por muchos es sabido que los hombres gays tienen más visibilización que las mujeres lesbianas, pero ése no es el caso en los hombres bisexuales. ¿Por qué creéis que las mujeres bisexuales son más visibles que los hombres bisexuales?

Probablemente se deba a una cuestión relacionada con actitudes machistas, tan asentadas aún en nuestra sociedad occidental, que alimentan una serie de mitos muy extendidos y difíciles de erradicar.

Está claro que la bisexualidad es una de las orientaciones sexuales peor entendidas, incluso entre miembros del propio colectivo LGTB. Por eso está rodeada de una serie de mitos que contribuyen a aumentar la bifobia y reducir la bisivilidad. Son muy conocidos y, aunque falsos, muy extendidos : promiscuidad, “vicio”… o la verdadera losa mitológica de la bisexualidad: es una fase pasajera.

A las mujeres bisexuales les es más fácil asumirse y reconocerse como tales porque en el imaginario  colectivo siguen siendo “mujeres válidas”, capaces de tener una relación sentimental con un hombre. Y yendo al lado más morboso de ese mismo imaginario común, son a la vez capaces de mantener relaciones sexuales con otra mujer. En cierto modo, es la mujer ideal para el hombre cis heterosexual, al menos en sus fantasias eroticas. Una mujer que siente atraccion por los hombres, y al mismo tiempo mantiene relaciones con mujeres.

Por otro lado, con los hombres bisexuales ocurre más o menos lo contrario. Son vistos por recelo tanto por homo como heterosexuales. Los primeros, porque los ven como un persona “ambigua”, “poco definida” o que no se atreve a declarar con sinceridad su orientacion sexual ; para los segundos, es un vicioso, y además “peligroso” porque siente atracción por personas de su mismo sexo.

4. Madrid ha sido la última CCAA en aprobar su Ley de Transexualidad. ¿Qué creéis que va a aportar esto al colectivo transexual?

En primer lugar creemos que ha sido realmente maravillosa la jugada maestra en que eso se ha convertido: que el activismo haya sido capaz de introducir su propia propuesta de ley, en lugar de la que pretendían aprobar la señora Cifuentes y el PP madrileño. Ha sido uno de esos momentos en los que ves como del “son todos iguales” con el que se pretende desprestigiar a los partidos políticos se puede pasar, en apenas unas pocas horas, a que nos encontremos con que se vaya a aprobar, en la CA de Madrid, que hasta ahora era un nido inmovilista de la derecha, una de las leyes de transexualidad más avanzadas de España.

Nos gustan muchas cosas de esta nueva ley que saldrá adelante, como la atención que hace a todas las etapas de la vida y en especial las que son tan difíciles como la infancia o la adolescencia, la identidad de género como un derecho humano más o la importancia que se le da a la implicación del sector sanitario y educativo. Y sobre todo, nos gusta que sea una ley que realmente tiene en cuenta las reinvindicaciones de los colectivos trans de la Comunidad, y no precisamente de aquellos convocados apresuradamente por Cifuentes.

En nuestra opinión, uno de los factores más importantes es que el diagnóstico médico de “disforia de género” dejará de ser conditio sine qua non, o sea, que estamos ante la eliminación legal de la patologización de la transexualidad. Leyes integrales como la madrileña son necesarias, aparte, porque traen consigo los tan importantes servicios de asesoramiento, simplificación de los problemas con la documentación, atención sanitaria, apoyo a menores y a menudo también medidas concretas contra la discriminación en el ámbito laboral y administrativo. En definitiva, combatir integralmente la discriminación de las personas transexuales en cada ámbito de la sociedad.

Hace poco nos decían por Twitter que este país es “ingobernable” porque hay tantas diferencias autonómicas en éste y otros aspectos; es evidente que nos gustaría que una ley de este tipo fuese estatal, pero, con todas las cosas mejorables que pueda tener, nos parece un avance muy positivo para el colectivo transexual de todo el estado. Es impensable con este desgobierno que hemos tenido que sufrir cuatro años, pero es solo cuestión de tiempo que se aprueben leyes muy parecidas en otras CCAA y que finalmente pase a ser de ámbito estatal.

5.  ¿Qué falta por hacer en España con respecto al colectivo LGTB+?

Por mucho que España esté a la cabeza mundial tanto en aceptación de la comunidad LGTB como del propio matrimonio igualitario, no hay que bajar la guardia porque estamos aún muy lejos de la igualdad real y de una aceptación completa. Falta una legislación nacional expresa contra los delitos de odio LGTBfóbicos, completa, ejemplarizante y, sobre todo, que cuente con un régimen sancionador y formativo sin el cual todo se queda en agua de cerrajas. Esa ley sólo se puede conseguir con unas políticas de igualdad efectivas. Porque los brazos de la homofobia siguen acechando, vigilando y combatiendo: por ejemplo la Iglesia y sus tentáculos opusinos colocados en las más altas esferas del poder político, judicial, empresarial y mediático: son los palos que la Iglesia coloca en el eje del carro, impidiéndole que avance o haciendo que avance a trompicones.

Falta mucho, y a veces parece que cada vez más. Hay quien piensa que con el matrimonio igualitario ya está todo conseguido, cuando es todo lo contrario.  Igual que ocurre con otras luchas, no es raro escuchar cosas como “Pero si ya tenéis igualdad, ¿qué más queréis?” y cosas semejantes. Ocurre que dicha igualdad no existe, no es real.  Aun viviendo en uno de los países socialmente más avanzados, queda mucha ignorancia, muchos prejuicios, muchas actitudes homofóbicas que borrar y muchos y muy poderosos resortes homofóbicos entreverados en los más dispares sectores de la sociedad, para los cuales el colectivo LGTB, y más aún el activismo, somos el enemigo a combatir. Y si no son más explícitos en sus ataques no es porque haya disminuído la homofobia, sino porque sabe muy bien disfrazarse en unos tiempos donde cada vez son más rechazadas públicamente sus manifestaciones.

 Aún hay muchos adolescentes en colegios e institutos que no se atreven a dar el paso y declarar su orientación sexual o identidad de género, aún permanecen muchas situaciones en las que no puedes vivir con normalidad tu situación de pareja (¡o incluso de falta de ella, porque continuamente hay que justificarse!), techos de cristal que atravesar, etc.

Y por supuesto, ahora son nececesidades inmediatas dos cosas: una ley estatal contra la LGTBfobia, y otra ley integral de transexualidad,  que han de ir acompañadas además de un plan de ejecución, porque si no las leyes muchas veces no son más que unas bonitas declaraciones aprobadas en un parlamento pero que no se acaban de desarrollar, con las excusas más peregrinas. Es ejemplo de esto lo que ocurre en Cataluña, con su avanzada ley contra la no discriminación, o en Andalucía con su ley integral de transexualidad, donde en ambos casos hay muchos problemas para aplicar y desarrollar dichas leyes. 

Por último creemos que es necesario que la gente entienda también qué es el propio colectivo LGTB, porque es habitual que la gente se quede “sólo con los gays”, como término solapador de tan diversas realidades identitarias, cuando son precisamente los homosexuales masculinos la parte del colectivo que cuenta con más visibilidad y aceptación, con la tergiversación perceptiva que ese factor trae consigo. La educación, es por lo tanto, otra necesidad imperiosa e ineludible.

Nos gustaría concluír con una frase del juez Grande Marlaska en una de las poquísimas veces que habló públicamente de su condición de hombre homosexual: «Hay que defender lo conquistado».

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